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Como responsable de las actividades de Voluntariado Corporativo tengo la suerte de conocer a cientos de personas con una gran calidad humana que le dedican su tiempo a los más necesitados. Esta semana ha sido el caso de un grupo de empleados de Telefónica que conocí un sábado de febrero. Con gran puntualidad fueron llegando a primera hora de la mañana. ¡Menudo frío hacía! Ana María, María José, Juan, Jerónimo, María José, Alejandro,  Roberto y Pepe, llegaron muy ilusionado para restaurar el patio interior de los alumnos de infantil del Colegio Santiago Apóstol en Valencia.

Después de explicarles brevemente el tipo de menores en riesgo de exclusión social que estudian en ese centro escolar se pusieron los monos y comenzaron a organizarse como si hubieran pintando juntos toda la vida. Una vez les dije la zona que tenían que pintar se dividieron las paredes, se repartieron el material, y estaban tan centrados en su trabajo que solo se distraían para pedirme alguna herramienta que necesitaban para repasar los detalles pequeños.

Poco a poco las paredes fue cambiando de un blanco apagado a un blanco brillante que transmitía el optimismo y la satisfacción de sus pintores, tanto es así que las madres de los peques cuando los llevaron el lunes al colegio se quedaron sorprendidas ya que no se lo esperaban y se preguntaban qué había pasado para que en un fin de semana sus hijos tuvieran un regalo tan especial.

Para terminar me gustaría agradecer en nombre de los niños y en nombre de los profesores al grupo de voluntarios de Telefónica y a la Fundación Telefónica que han contribuido con su granito de arena a mejorar las condiciones de los peques.

Pedro Bayarri                                                                                                                                                                     Responsable Voluntariado Área del Levante

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